Cuando hace unos años leí los Diarios de Manuel Azaña, el Presidente de nuestra II República, me percaté de que uno de los temas recurrentes de nuestra historia como país es el de los nacionalismos. Es algo que ya, personalmante, me irrita, me aburre, me hastía, y del que me olvidaría muy felizmente si no fuera por las connotaciones sangrientas que tiene.
Los nacionalistas me parece que son unos señores que creen que todos somos nacionalistas, aunque sea de otro nacionalismo. Y, claro, con esa longitud de miras la cosa ya empieza mal: si no somos del suyo, somos, inevitablemente, enemigos. Pues no, señores, existe otra manera de pensar: democrática, laica, internacionalista, cosmopolita, global, en el mejor sentido de la palabra, que no aspira, por otra parte, a liquidar ningún nacionalismo, aunque le molesten a diario sus monsergas victimistas y sus reivindicaciones cavernario-folklóricas.
Lo del Plan Ibarretxe me importaría un rábano si no fuera por la manera como se ha aprobado: con los votos de Batasuna, por una parte, y en una situación de falta de libertad para la mitad de la población, por otra. Esos dos aspectos (que no son solo formales) lo deslegitiman.
Algo me llamó la atención. Una vez aprobado, se levanta Ibarretxe y con esa cara que pone cuando cree decir algo trascendente para "la causa vasca", anuncia que va a llamar a Zapatero para pedirle que se abra un periodo de negociaciones. Es decir, eso es lo que quería: trapichaer privilegios, negociar cosas, competencias, prebendas, aunque esta vez con las cartas más marcadas que nunca. (Con sinceridad confieso que hacer trampas jugando a las cartas me ha parecido siempre más emocinante que jugar al guiñote con limpieza...). Pero jugar a las cartas utilizando muertos ajenos, bandas criminales, votos de partidos estigmatizados por el crimen, y poniendo al resto de los jugadores al borde del precipicio, es una especie de canallada sin gracia.
Ah, y todo esto para decirles que yo, también personalmente, no tengo nada en contra de que el pueblo vasco, o el extremeño, o el canario, quieran abandonar España si no "están cómodos", como acabo de leer no sé dónde. Yo, que tengo amigos entrañables por el país vasco, a lo largo de mi vida, he estado más veces en París que en Bilbao. Y eso habla clara y estadísticamente de mis intereses personales.
Este plan nunca me gusto, desde el principio estaba claro que iba a ser algo bastante complicado y al final lo fue..
Publicado por: Hoteles Avila | octubre 03, 2011 en 04:50 p.m.
He vivido durante 12 años en un territorio que los vascones han intentado conquistar,sin exito completo:navarra, con categoria de reino al igual que aragón.Tiempo de sobra,a pesar de mi juventud, para apreciar que realmente lo que necesita el pais vasco y sobre todo el resto de las comunidades, es la independencia.Pero sin ser pais asociado.Sin representación diplomática(de nacionalidad española, claro)en el resto del mundo.Sin la estructura económica montada tras años de democracia y del esfuerzo de la diversidad.NO.
Un pais independiente, con moneda propia¿? fuera de la comunidad económica(que se una a Turquía para conseguir entrar...)Bueno, el ejercito ya lo tiene:cientos de esquizofrénicos disfrazados de salvadores con pasamontañas.¡Que suerte!Asi ya pueden empezar a actuar como los yanquie y empezar a invadir territorios ocupados por opresores(lease, de otra ideología).De mayor, quiero ser marciana
Publicado por: bru | enero 22, 2005 en 10:06 a.m.